Perro muertero
En Peru 21
Por: Augusto Álvarez Rodrich
Director
Algunos congresistas están en plan de saqueo
En medio de la atención general por la elección y la sombra que esta proyecta sobre el resto de temas de la agenda nacional, están pasando algunos contrabandos de marca mayor en el Congreso que son, sin ninguna duda, inadmisibles e inmorales.
Uno de ellos -pero no el único- es el proyecto de ley respaldado por Perú Posible, el Apra y el FIM, con el objetivo que el Estado, a través del MEF, asuma las deudas vencidas de los agricultores con la banca privada y otras instituciones financieras por un total estimado en S/.1,700 millones, las cuales serían repagadas a tasas preferencias y en quince años.
Con el fin de camuflar la intención principal del proyecto, este también propone la condonación de las deudas de los productores agropecuarios que sean menores a cinco mil dólares.
¿A quién no le gustaría que le borren sus deudas? Sin embargo, el problema es que, dentro de una perspectiva más amplia, lo que está haciendo este proyecto de ley es convertir a dichos agricultores en sujetos inválidos para volver a acercarse a un banco.
En adición, constituye un magnífico precedente para consolidar la cultura del perro muerto en la economía peruana y representaría una carga pesada para el Tesoro.
Pero si el proyecto ya es conceptualmente aberrante, la manera cómo se está gestando es simplemente inmoral, porque su principal promotor es el presidente de la Comisión Agraria del Congreso, el parlamentario Gerardo Saavedra, quien mantiene acreencias por US$600,000 con los bancos por sus actividades privadas en el sector agrario.
Quizá usted no lo reconozca a primera vista, pero sí cuando recuerde que Saavedra -un engreído del presidente Alejandro Toledo, quien lo lleva a sus giras provinciales- es el parlamentario que alcanzó una triste celebridad por el juramento de 'por Dios y por la patria' que pronunció cuando asumió el cargo por primera vez.
¿No queda un mínimo de decencia en este gobierno y en los partidos de oposición que respaldan el proyecto, para darse cuenta que estamos frente a un caso flagrante de aprovechamiento personal de la función pública?
Por: Augusto Álvarez Rodrich
Director
Algunos congresistas están en plan de saqueo
En medio de la atención general por la elección y la sombra que esta proyecta sobre el resto de temas de la agenda nacional, están pasando algunos contrabandos de marca mayor en el Congreso que son, sin ninguna duda, inadmisibles e inmorales.
Uno de ellos -pero no el único- es el proyecto de ley respaldado por Perú Posible, el Apra y el FIM, con el objetivo que el Estado, a través del MEF, asuma las deudas vencidas de los agricultores con la banca privada y otras instituciones financieras por un total estimado en S/.1,700 millones, las cuales serían repagadas a tasas preferencias y en quince años.
Con el fin de camuflar la intención principal del proyecto, este también propone la condonación de las deudas de los productores agropecuarios que sean menores a cinco mil dólares.
¿A quién no le gustaría que le borren sus deudas? Sin embargo, el problema es que, dentro de una perspectiva más amplia, lo que está haciendo este proyecto de ley es convertir a dichos agricultores en sujetos inválidos para volver a acercarse a un banco.
En adición, constituye un magnífico precedente para consolidar la cultura del perro muerto en la economía peruana y representaría una carga pesada para el Tesoro.
Pero si el proyecto ya es conceptualmente aberrante, la manera cómo se está gestando es simplemente inmoral, porque su principal promotor es el presidente de la Comisión Agraria del Congreso, el parlamentario Gerardo Saavedra, quien mantiene acreencias por US$600,000 con los bancos por sus actividades privadas en el sector agrario.
Quizá usted no lo reconozca a primera vista, pero sí cuando recuerde que Saavedra -un engreído del presidente Alejandro Toledo, quien lo lleva a sus giras provinciales- es el parlamentario que alcanzó una triste celebridad por el juramento de 'por Dios y por la patria' que pronunció cuando asumió el cargo por primera vez.
¿No queda un mínimo de decencia en este gobierno y en los partidos de oposición que respaldan el proyecto, para darse cuenta que estamos frente a un caso flagrante de aprovechamiento personal de la función pública?


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